Como ya se sabe, subrayar los
apuntes supone resaltar ciertos conceptos e ideas que engloban la idea general
de la materia. De este modo, nos resulta mucho más sencillo delimitar aspectos
para su posterior estudio.
Al realizar la tarea del
subrayado hay otros aspectos que conviene tener en cuenta, ya que no debemos
limitarnos exclusivamente a resaltar ideas, sino que también sería apropiado
ampliarlas con nuestras palabras en los huecos que tengamos en nuestros
apuntes. Esto evitará que perdamos tiempo cuando pasemos a estudiar y a repasar
posteriormente el texto. Por ello, es muy importante estar atentos en el
momento en que leemos los apuntes para comenzar a subrayar aquellas ideas
principales con las que tenemos que quedarnos. Hay que tener cuidado para no
dejarnos nada por el camino.
Hay mucha gente que subraya
prácticamente el texto casi al completo. Esto no es seleccionar aspectos
relevantes, además de ser una técnica que dificulte la retención y el verdadero
aprendizaje. Además, esto conduce a que, más que entender e interpretar a
nuestra manera, memoricemos, pero esto no ayuda a entresacar los datos
importantes, que es donde realmente está la clave del estudio.
Es por esto, que se insiste y se
recalca continuamente la importancia de la concentración en el momento de la
lectura. En ese instante es primordial saber descartar lo secundario de lo
principal. Así pues, la información subrayada ha de ser mínima. Nos limitaremos
a destacar palabras o, como mucho, frases esenciales que, en los posteriores
repasos, nos permitan, con un vistazo rápido, saber de qué se habla en cada
parte.
Evidentemente, según lo fácil o
difícil que nos resulte una materia, así será nuestra capacidad de síntesis. Si
algo es nuevo o no lo conocemos demasiado bien, probablemente necesitemos
destacar más cosas. Pero, de nuevo, eso no quiere decir que tengamos que
subrayarlo absolutamente todo.
Así, pasaremos a realizar el
subrayada únicamente cuando hayamos leído previamente el texto al menos una
vez. De ese modo, será mucho más sencillo saber localizar lo importante. Nada
de improvisar. Realizaremos el subrayado yendo párrafo a párrafo, sin pasar al
siguiente hasta que estemos seguros de habernos quedado con la idea principal
de cada uno.
Para ayudarnos visualmente,
podemos optar por tener, un par de colores para subrayar ideas destacables y
ejemplos. Eso sí, no caigamos en la trampa de utilizar demasiados subrayadores
de distintos colores, pues, en contra de lo que cabe esperar, pueden dificultar
la comprensión y la interpretación, además de que resulta bastante lento y hace
perder más tiempo.
Por el contrario, si optamos por
el uso de un único color, es preferible que la forma de subrayar cambie de las
ideas principales a los ejemplos u otro tipo de conceptos. Por ejemplo,
subrayado recto-subrayado ondulado.
Por último, hay que tener en
cuenta que en ese momento del subrayado, también puede optar por destacar ideas
con flechas para relacionar conceptos, esquemas, exclamaciones para atender
mejor a ciertos aspectos, etc.
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