Aún a riesgo de sonar repetitivo,
dedicaremos un breve espacio a la importancia de la realización diaria de los
deberes. Parece algo obvio y evidente, pero no siempre es fácil de cumplir (por
pereza, por imposibilidad, etc.). Sin embargo, este simple detalle es algo que
nos ayudará a ir entendiendo cada vez más los contenidos en los que vayamos
entrando. Además de nos imponemos a nosotros mismos un ritmo continuo para
llevar la asignatura al día.
Lo más positivo de esto es el
aprovechamiento de la posterior corrección de dichos ejercicios en clase. Quien
lleve los deberes hechos notará mucho más la diferencia, para bien, que quien
no los lleve realizados, ya que se limitará a copiar soluciones, pero no habrá
practicado el desarrollo ni habrá entrenado su mente para la mejor comprensión
de los aspectos que conlleve cada uno de los ejercicios. Sin embargo, al tenerlos
hechos previamente, nos será más fácil saber qué hemos comprendido
correctamente y qué fallos hemos cometido, pero sabremos solventarlos a tiempo
gracias a dicha corrección. Así, si nos surge alguna duda, este será el mejor
momento para consultarla.
Otro factor que será positivo
para quienes realicen los deberes será la percepción del profesor, ya que
suelen tener muy en cuenta quienes los llevan hechos y a los que no. En este
sentido, es también aconsejable que, si se piden voluntarios para corregir los
ejercicios, salgamos a realizar alguno. Ir realizando esto poco a poco también
nos ayudará a que el momento de salir a la pizarra nos cueste menos cada vez y
vayamos adquiriendo mayor soltura.
Es recomendable hacer la tarea el
mismo día en que se ha mandado, para tener el contenido que deberemos poner en
práctica más reciente y porque, cuanto más lo atrasemos, menos nos apetecerá
hacerlo. Además de que las prisas no son buenas compañeras.
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