domingo, 1 de mayo de 2016

La importancia de ir a clase


Sí, puede parecer una obviedad, pero hay ocasiones en las que suelen buscarse “excusas” variopintas para no asistir, pensando que ya habrá tiempo de ponerse al día… y el hecho de faltar puede descuadrarnos bastante, aunque pueda no parecerlo. Evidentemente, podemos tener una causa justificada, pero hay que tener cuidado para no dejarnos llevar…
Hay que sacar partido a este simple acto, pues aquello que entendamos desde el primer momento y que aprendamos gracias a esa asistencia, puede no ser necesario que se repase una vez estemos en casa estudiando.
Además, una de las grandes ventajas es que se sabrá de primera mano aquellos aspectos en los que el profesor hace más hincapié. Esto puede darnos pistas de cuáles pueden ser sus intenciones en el examen y por dónde pueden ir los tiros… Sobra decir también, que hay profesores que tienen MUY en cuenta la asistencia, por lo que sólo con eso podemos estar ganando algún punto extra. En muchas ocasiones, esto puede ser algo decisivo que termine jugando a nuestro favor para que la nota sea algo mejor.
Puede ser cierto que hay asignaturas que pueden enfocarse y prepararse perfectamente por cuenta ajena. Ya sea mediante algún libro de texto, bibliografía especificada por el profesor en el programa o apuntes que él mismo pase cada X tiempo… Sin embargo, lo que probablemente sea mayor pérdida de tiempo es, precisamente, la falta a clase. Si le pedimos los apuntes a algún compañero, siempre van a surgir dudas, ya sea porque no entendamos el fondo de los apuntes o, más simple, porque no entendamos la letra del aquel alma caritativa… Así pues, es mucho mejor ocuparse de tener apuntes propios, para lo que necesitaremos, lógicamente, asistir a clase.
Una vez que estemos ya en el aula en cuestión preparados para recibir la lección que toque, lo mejor será escoger un buen sitio… Y si queremos intentar que nuestra atención sea óptima, descartaremos los últimos asientos. Además, esto ayudará a poder ver mejor la pizarra y a escuchar de manera más clara lo que esté diciendo el profesor.
No tenemos que olvidar tampoco el material de clase, para no tener que perder tiempo pidiéndoselo al compañero… Si a nuestro bolígrafo le queda poca tinta, procuraremos tener otro a mano.
Otro aspecto que ayudará a ir avanzando convenientemente es acudir a clase con los ejercicios, si se hubieran mandado el día anterior, hechos. Esto nos permitirá estar atentos a su correspondiente corrección llegado el momento. Si cometemos algún error, es mejor percatarnos con las correcciones que no el día del examen, cuando no podamos ser conscientes de que lo estamos entendiendo mal.
También es bueno aprovechar esa asistencia a clase para solventar nuestras posibles dudas de una manera directa.
Otra cosa que puede parecer absurda, pero que no lo es en absoluto, es el bueno comportamiento que debería tener toda persona en clase. Debemos respetar a quien está dando la explicación y a quien quiere escucharla. Y, como ya se ha dicho, esto puede ser decisivo para una impresión positiva por parte del profesor.
En relación con lo que se ha ido diciendo en anteriores entradas, es importante que, una vez que estemos en casa, repasemos eso mismo que se ha visto en clase, puesto que está más reciente y será más fácil la comprensión y la asimilación de la asignatura en cuestión.
En caso de que las tareas que se manden hay que entregarlas algunos días después, no está de más ir realizándolas en cuanto se vaya pudiendo. Nunca hay que dejarlo para el último momento.
Todas estas aportaciones parecen muy obvias, pero es mucho mejor tenerlas presentes y llevarlas a cabo.

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