jueves, 26 de mayo de 2016

El material de estudio

Lo primero a tener en cuenta es la importancia de contar con un buen material. Conviene que éste esté lo mejor organizado y estructurado posible, pues nos ayudará a poder comprenderlo mejor y empezar a retener y a aprender desde el principio.

Así pues, y como también se comentaba en entradas anteriores, es imprescindible la asistencia a clase para tratar de tener nuestro propio material de estudio y, de esa manera, tenerlo organizado a nuestra manera para poder entenderlo mejor desde un principio. Recalco la ventaja de estudiar mediante nuestros apuntes propios en lugar de hacerlo con los que haya tomado algún compañero. Evitaremos esto, a no ser que tengamos que faltar por motivos de fuerza mayor.

En el momento en el que hayamos ya tomado los apuntes de cada asignatura, lo ideal es realizar una revisión del material para corregir, retocar, añadir, pasar a limpio (sólo si nos ha quedado demasiado sucio, pues requiere su tiempo y es mejor evitarlo), etc. De este modo, nos aseguraremos de que son comprensibles y de que los apuntes están tan completos como podamos. Así, tendremos tiempo de hacer los retoces y las correcciones que sean necesarias para que no se acumule nada para el último día.

En la labor de aumentar la información completar o corregir alguna que otra cosa que podamos tener a medias o que hayamos confundido, será idea acudir a un libro de texto (si se tiene) o en su defecto a la posible bibliografía que haya podido recomendar el profesor. Esto demuestra que la mejor manera de tomar apuntes es en hojas sueltas (ya sean folios u hojas de archivador), porque podremos añadir hojas con información extra entre medias. Eso sí, es muy importante que después lo sepamos organizar bien, numerando las hojas y, si es necesario, uniéndolas con una anilla o en el propio archivador.

Un segundo material, además de los apuntes, será el que nos aporten los esquemas o fichas resumen que realicemos tras una primera toma de contacto con los apuntes en la parte de comprensión de los mismos. Evidentemente, este material debe ser lo más breve posible y recogerán únicamente las ideas y los datos más relevantes.

Los esquemas o las fichas deberán estar correctamente estructuradas para entenderlo todo mejor con solo echar un vistazo. Lo organizaremos en temas y sub-temas, con sus correspondientes ideas destacables y algún que otro ejemplo. Estos resúmenes son muy recomendables para la fase de repaso, ya que, además, durante su elaboración, asentaremos la información que vamos anotando.

Una vez que tengamos estos esquemas, los podremos consultar en cualquier momento, en algún hueco que tengamos libre. Así podremos repasar y refrescar nuestra información de manera rápida.

Para la realización de estas fichas, lo primero que tendremos que hacer en los apuntes es, evidentemente, sacar la idea principal del tema (sola una, el aspecto más importante y que recoja la esencia de todo el contenido). Anotaremos dicha idea en el centro y realizaremos, a continuación, diversas ramificaciones de donde saldrán otros aspectos que se deducen de esa percepción principal. Primero anotaremos lo más importante y después lo secundario, solo si ayuda a una mejor aclaración. Recogeremos también brevemente fechas o citas que puedan ser relevantes o que nos ayuden a una mejor retención de la información.


Para realizar estas fichas, sería ideal utilizar distintos colores según las ideas o datos que se vayan anotando. La idea que globaliza el tema, de un color; las ideas principales, de otro; las secundarias, de otro y así… Esto nos ayuda a tener un esquema muy visual que, de seguro, nos ayudará a saber situar cada dato en su correspondiente apartado y nos ayudará mucho más a recordar la información.

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