Lo primero a tener en cuenta es
la importancia de contar con un buen material. Conviene que éste esté lo mejor
organizado y estructurado posible, pues nos ayudará a poder comprenderlo mejor
y empezar a retener y a aprender desde el principio.
Así pues, y como también se comentaba
en entradas anteriores, es imprescindible la asistencia a clase para tratar de
tener nuestro propio material de estudio y, de esa manera, tenerlo organizado a
nuestra manera para poder entenderlo mejor desde un principio. Recalco la
ventaja de estudiar mediante nuestros apuntes propios en lugar de hacerlo con
los que haya tomado algún compañero. Evitaremos esto, a no ser que tengamos que
faltar por motivos de fuerza mayor.
En el momento en el que hayamos
ya tomado los apuntes de cada asignatura, lo ideal es realizar una revisión del
material para corregir, retocar, añadir, pasar a limpio (sólo si nos ha quedado
demasiado sucio, pues requiere su tiempo y es mejor evitarlo), etc. De este
modo, nos aseguraremos de que son comprensibles y de que los apuntes están tan
completos como podamos. Así, tendremos tiempo de hacer los retoces y las
correcciones que sean necesarias para que no se acumule nada para el último
día.
En la labor de aumentar la
información completar o corregir alguna que otra cosa que podamos tener a
medias o que hayamos confundido, será idea acudir a un libro de texto (si se
tiene) o en su defecto a la posible bibliografía que haya podido recomendar el
profesor. Esto demuestra que la mejor manera de tomar apuntes es en hojas
sueltas (ya sean folios u hojas de archivador), porque podremos añadir hojas
con información extra entre medias. Eso sí, es muy importante que después lo
sepamos organizar bien, numerando las hojas y, si es necesario, uniéndolas con
una anilla o en el propio archivador.
Un segundo material, además de
los apuntes, será el que nos aporten los esquemas o fichas resumen que
realicemos tras una primera toma de contacto con los apuntes en la parte de
comprensión de los mismos. Evidentemente, este material debe ser lo más breve
posible y recogerán únicamente las ideas y los datos más relevantes.
Los esquemas o las fichas deberán
estar correctamente estructuradas para entenderlo todo mejor con solo echar un
vistazo. Lo organizaremos en temas y sub-temas, con sus correspondientes ideas
destacables y algún que otro ejemplo. Estos resúmenes son muy recomendables
para la fase de repaso, ya que, además, durante su elaboración, asentaremos la
información que vamos anotando.
Una vez que tengamos estos
esquemas, los podremos consultar en cualquier momento, en algún hueco que
tengamos libre. Así podremos repasar y refrescar nuestra información de manera
rápida.
Para la realización de estas
fichas, lo primero que tendremos que hacer en los apuntes es, evidentemente,
sacar la idea principal del tema (sola una, el aspecto más importante y que recoja
la esencia de todo el contenido). Anotaremos dicha idea en el centro y
realizaremos, a continuación, diversas ramificaciones de donde saldrán otros
aspectos que se deducen de esa percepción principal. Primero anotaremos lo más
importante y después lo secundario, solo si ayuda a una mejor aclaración.
Recogeremos también brevemente fechas o citas que puedan ser relevantes o que
nos ayuden a una mejor retención de la información.
Para realizar estas fichas, sería
ideal utilizar distintos colores según las ideas o datos que se vayan anotando.
La idea que globaliza el tema, de un color; las ideas principales, de otro; las
secundarias, de otro y así… Esto nos ayuda a tener un esquema muy visual que,
de seguro, nos ayudará a saber situar cada dato en su correspondiente apartado
y nos ayudará mucho más a recordar la información.
No hay comentarios:
Publicar un comentario